Bebemos demasiado alcohol

La sabiduría popular muchas veces es muy sabia y otras veces no da pie con bola.

Hoy escribo este post a raíz del comentario que me hizo un cliente, Señor X en adelante, en la farmacia. Te pongo en situación: cliente jubilado polimedicado a quien recetan antibiótico.

-Paloma, puedo seguir tomándome mis vinos en el aperitivo, ¿no?

-No, no deberías Señor X.

-¡Pues ya me los he tomado! ¿Me voy a morir?

-No, hombre, no. Pero tomando tanta medicación no deberías beber alcohol y menos si estás tomando antibiótico.

-Pero Paloma son solo dos vinos, eso casi no es alcohol. Me dijo el médico que podía tomarlos.

Ojiplática me hallo ante esta conversación. Se le puede sacar tanta chicha que no sé por donde empezar. El alcohol está tan instaurado en nuestra cultura que ya pasa casi inadvertido. Todos hemos oído alguna vez que un vasito de vino en la comida es saludable. Seguro que alguna vez habrás oído alguno de estos refranes:

Bebe vino y come queso y llegarás a viejo.

Mesa sin vino, olla sin tocino.

Pero, a día de hoy… ¿qúe hay de verdad en estas afirmaciones?

Estos refranes nos servían hace años cuando el conocimiento popular era lo único que teníamos. A día de hoy, seguir amparándose en estos refranes, no tiene sentido. Con todos los estudios e investigaciones realizados hasta el momento, tenemos información suficiente para desbancar estos mitos.

Bebe vino y come queso y llegarás a viejo. Se olvidaron de la segunda parte del refrán: llegarás a viejo, con colesterol. El queso contiene principalmente grasas en su composición y no suelen ser de “las buenas”. Por lo tanto, el elixir de la longevidad no creo que esté en el queso. ¡Es una pena, con lo rico que está!

Mesa sin vino, olla sin tocino. Solo se podía justificar el tocino si después de comértelo te ibas a arar el campo 8 horas y lo quemabas. El tocino es practicamente todo grasa, la grasa aporta palatabilidad al guiso y te aporta energía. Energía en forma de grasa, no es lo más recomendable. A día de hoy, uno se puede sentar tranquilamente a la mesa, beber agua y comerse unas lentejas sin tocino.

Dejamos el refranero español a un lado y volvemos con el Señor X. Fue a este mismo señor al que hace años veíamos que, para comer, siempre compraba una bebida azucarada (Fanta o Coca-cola). De tanto repetirle que eso no era sano, ahora compra agua mineral. Sin embargo, sus vinos que no se los toque nadie.

Hace años se recomendaba beber vino tinto por ser una bebida rica en antioxidantes como flavonoides, taninos y polifenoles. Los flavonoides son los que proporcionan un efecto vasodilatador, mínimos en el vino blanco. Según un estudio de la OMS que se titulaba Alcohol en la Unión Europea (pincha aquí para saber más), el efecto protector del consumo moderado de alcohol sólo se observa para la enfermedad isquémica, que solo es un tipo de los muchos tipos de enfermedades cardiovasculares existentes. Por lo tanto, solo sería recomendable un vasito de vino tinto de alta calidad en pacientes con enfermedades isquémicas. Esta recomendación debería haber ido dirigida a una pequeñísima parte de la población y no a la totalidad de la misma.

Se ha recomendado este vasito de vino a pacientes polimedicados, olvidándose de que es una bebida alcoholica y de las interacciones que pueda tener con los medicamentos. Este uso conjunto puede dar lugar a una interacción farmacológica perjudicial para la salud por pérdida del efecto o aumento de la toxicidad del fármaco. Se sabe que el consumo agudo de alcohol se asocia a una disminución del metabolismo del fármaco, mientras que un consumo crónico produce un aumento de su biotransformación por estímulo del sistema microsomaloxidante de alcohol (MEOS). Puedes consultar este estudio
aquí.

Según la OMS el alcohol esta en el top 3 de prioridades sanitarias. El alcohol es la tercera causa mundial de mala salud y muerte prematura, despues del bajo peso al nacer el sexo sin protección y por encima del tabaco. El consumo de alcohol es un factor causal en más de 200 enfermedades y trastornos. Está asociado con el riesgo de desarrollar problemas de salud tales como trastornos mentales y comportamentales, incluido el alcoholismo, importantes enfermedades no transmisibles tales como la cirrosis hepática, algunos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares, así como traumatismos derivados de la violencia y los accidentes de tráfico.

Aunque cantidades bajas o moderadas de alcohol pudieran disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular y su mortalidad, el efecto neto del consumo de alcohol siempre es perjudicial.

Por lo tanto, los beneficios antioxidantes del vino parece que es mejor tomarlos de otra manera. Las frutas y verduras contienen muchos antioxidantes beneficiosos para la salud. Si lo que te ha gustado del vino es el resveratrol, potente antioxidante antiedad, puedes tomarlo en cápsulas (Revidox, Resveradox).

¿Tú tambien tomas vino en las comidas?

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