¿Es la salud la ausencia de enfermedad? Yo creo que no.

El cuerpo enferma cuando le llevas al límite y ya no le quedan armas para defenderse. ¡Ay! ¡Cómo maltratamos al cuerpo! ¡Si solo tenemos uno! Le privamos de sueño, le obligamos a comer comida basura, quemamos su piel y le denegamos movimiento alguno.

¿Te has parado a escuchar a tu cuerpo? Ah, que no tienes tiempo. El trabajo, la casa, los niños… si no sé ni cómo me llamo voy a saber escuchar a mi cuerpo. ERROR.

Tu cuerpo te va dando pequeños avisos, te van diciendo: para el carro, muñeca. Y tú, a lo loco, sin seguir haciéndole caso. Si después de muchos avisos que no han tenido respuesta, sigues pasando de él, se planta y se pone enfermo. Hasta aquí hemos llegado, guapita. Unos días con fiebre en la cama, a ver si te calmas y te recuperas.

No me malentiendas, por supuesto que las enfermedades las producen agentes patógenos (bacterias, hongos, virus…). Pero tu cuerpo puede estar de una manera u otra: puede estar fuerte como un roble o marchito como una planta pocha. Si algún enemigo ataca el roble, el roble se ríe en su cara y le dice: quita de aquí tontolaba. En cambio, si a una planta medio pocha le viene una plaga de pulgón, apaga y vámonos que la fiesta se ha acabado.

Hay personas más sensibles que otras y no me refiero a más lloronas, que también. Hablo de las personas que somatizamos los problemas en algo físico. Y sí, yo me incluyo en el grupo. No confundas personas que somatizan con estas personas que están siempre malas y se están todo el día quejando de lo malitas que están. Como cantaba Alejandro Sanz, no es lo mismo.

Todos tenemos nuestros puntos flojos. Uno que se pone siempre malo de la garganta, a otro que le duele la tripa, a otro le da una migraña de caballo y al de más allá se sale un herpes labial que no le cabe en la cara. ¿Te resuena esto que te cuento?

Pues espera que te cuento más. Mi mayor miedo era casarme con un herpes gigante que eclipsara mi boda, pero no. Debí tratar bien a mi cuerpo las semanas previas y el herpes siguió dormidito en las terminaciones nerviosas, de las que nunca tendría que salir. Te voy a contar otro ejemplo para que entiendas mejor de lo que hablo. En mi primer día de erasmus, me salió un herpes. ¿Cómo te quedas? Entre la tristeza de dejar todo lo que quería en Madrid y la vergüenza de conocer a mi nueva familia de amigos con un pedazo de herpes que me deformaba la boca, imagínate mi comienzo de vida erasmus. Hola, soy Paloma y tengo un herpes gigante que no puedes parar de mirar. Así es la vida de las personas sensibles.

Tienes dos opciones: dejar de ir como pollo sin cabeza por la vida y pararte un ratito a pensar en ti o dejarte llevar y ya cuando enfermes, actuar. Las dos opciones son igual de válidas. Cada uno hace con su vida lo que quiere, eso está claro.

Pero si te cuidas y no pasas de tu cuerpo, envejecerás mejor. La mayoría de medicación que se dispensa a gente a partir de los 50 años en la farmacia es para la tensión, el azúcar y el colesterol. Parámetros controlables.

Estoy segura que mucha de esa medicación se podría suprimir si se cuidasen más los cuerpos. Y no digo que te vuelvas vegano o que hagas triatlones, para nada. Sí que puedes implementar en tu vida pequeños cambios:

  • Vete andando a todos los sitios que puedas sin pensar, no tengo tiempo para ir andando. El tiempo que “pierdes” en ir andando lo estas invirtiendo en salud. En tú salud.
  • Deja los productos ultraprocesados. Come comida real: verduras, frutas, carne, pescado, frutos secos. Cuanto menos plástico y menos ingredientes lleven en su composición mejor. Esto será un indicativo de que lo que comes no es comida prefabricada.
  • Llena tu nevera, planifica tu menú. Si tienes siempre comida real de la que echar mano es más difícil rendirte a los pies de la comida basura.
  • Muévete. De andar no solo vive el hombre. Dale un poco más de caña a tu cuerpo, haz que tu corazón trabaje. Sal a correr, monta en bici, nada como los peces, vete al gimnasio, apúntate a un deporte de equipo, haz yoga… Las opciones son infinitas.
  • Protege tu piel. Te pones tu crema SPF 50+ y a correr. No me digas que no es fácil, no me puedes decir ni que es caro, ni que no tienes tiempo. Los dos factores que parece que más influyen en la toma de decisiones.
  • Cuida tu mente. Bueno, bueno Paloma lo mística que te estás volviendo. Pero si te digo: controla tu estrés, ya no te parece tan espiritual. Pues es lo mismo. Intenta no martirizar a tu mente, no ser tan exigente contigo mismo y con los demás, no te flageles por no haber llegado a la luna, no te tortures por no ser la mejor abuela-madre-hija-esposa-hermana-jefa y deja tu capa de superwoman a un lado. Qué fácil es decirlo y que difícil ponerlo en marcha.

 En definitiva, CUIDATE MUCHO.

En el día mundial de la Salud no esperes a ponerte enfermo para cuidarte. Cuídate día a día para tener una vida más plena, más sana y más feliz. Llegarás a viejo y podrás hacer todo lo que dijiste que harías cuando te jubilaras.

firma paloma sastron toledo
Imagen:
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2 Comments

  1. Carmen-Reply
    4 abril, 2018 at 9:17 PM

    Un estupendo “recordatorio” de lo que está en nuestras manos hacer para cuidarnos ,Paloma.

    • Paloma Sastrón-Reply
      4 abril, 2018 at 9:22 PM

      Gracias Carmen por tu tiempo en leer el post y en comentar!! Se agradece mucho que te reconozcan el trabajo!

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