Epidemia en Estados Unidos por abuso de opioides

Epidemia, muerte, adicción, opioides y Estados Unidos. Toma ya. Una mezcla que te pone el cuerpo del revés.

El año pasado saltaron las alertas en Estados Unidos sobre el abuso masivo de opioides que desembocaba en muerte. He llegado a leer que en 2016, murieron alrededor de 64.000 estadounidenses por sobredosis, muchos más que en la guerra de Vietnam.

Alucino. Literalmente. ¿En qué momento un médico receta un opioide para un dolor leve? Para tranquilizarte te cuento como lo hacemos en España, que parece que lo hacemos bastante mejor que Estados Unidos.

Para empezar, existe una “escalera analgésica” para tratar el dolor. Esta escalera sirve para no matar moscas a cañonazos. Me explico: si te duele una muela, te recetarán Nolotil, bajo ningún concepto, aunque llores y grites de dolor, te recetaran un opioide fuerte. No es que el médico sea un sádico, espero que no, sino porque existe un arsenal de medicamentos analgésicos muy potentes antes de llegar a las opioides.

El símbolo de la escalera es bastante apropiado, significa que tienes que ir subiendo escalones poco a poco. No puedes saltar del primer escalón al último porque te vas a caer. Mira que sabía que te ibas a caer. A mí no me llores. Seguro que has oído alguna vez esta frase de boca de tus padres.

En el primer peldaño de la escalera están los archiconocidos antiinflamatorios (ibuprofeno, metamizol=Nolotil, paracetamol…) de los que echamos mano cuando nos duele algo. Que ya se yo que los guardas en la cocina. Esto me hace gracia. ¿Por qué los guardamos en la cocina? Tiene que haber una razón que a mí no me han contado, porque no le veo mucho sentido. ¿Bo estarían mejor en el baño? Este tema da para otro post, ya verás.

El siguiente escalón, lo tiene que recetar el médico. Si somos puristas, el primer escalón también debería, pero no nos engañemos. El ibuprofeno, el paracetamol y el omeprazol son los best sellers sin receta de la farmacia. Sin estas ventas, muchas farmacias se irían a pique.

El tramadol lo puedes conocer como Adolonta, que no cura pero atonta. El tramadol no es antiinflamatorio y solo quita el dolor. Es un opioide débil o derivado opioide. A lo mejor en casa de tus abuelos habrás visto una cajita naranja llamada Zaldiar; es una asociación de paracetamol y tramadol para potenciar el efecto analgésico.

Por desgracia estos opioides débiles, en personas mayores se usan bastante. Tienen tantos dolores y se ha abusado y se abusa tanto del paracetamol, que claro, hay que subir al siguiente escalón.

Por último, en casos extremos, con dolores crónicos e insisto, en personas muy mayores, se echa mano a los opioides potentes o estupefacientes. Todos ellos son primos hermanos de la morfina, para que te hagas una idea de su potencia. En España existe un control exhaustivo de estas sustancias. El médico que lo receta, lo hace en una receta especial y nosotros al recepcionarlo y dispensarlo, damos cuenta de ello en nuestros libros de contabilidad de psicótropos y estupefacientes. Cada enero, se hace una declaración anual de estupefacientes. Sudores fríos te entran si algo en los libros no coincide. Hablamos de sustancias tan potentes que el cuidado que hay que tener con ellas es exquisito.

Los productores de la serie de televisión House hace años ya se olían este problema. ¿Te acuerdas lo que tomaba el Dr. House para su dolor de pierna? Tomaba Vicodin, una asociación de hidrocodona (derivado de la codeína) y paracetamol. No se lo tomaba moderadamente, se lo bebía como agua y se lo untaba en las tostadas antes de la mermelada, claro.

Uno de los problemas de base que yo veo en esta epidemia es lo que siempre veo de Estados Unidos. La gente se asombra de que haya una matanza en un instituto cuando casi cualquiera puede poseer un arma.

¿Sabías que en Estados Unidos está permitido publicitar medicamentos que necesitan prescripción?

Es como si en España, saliese por la tele un anuncio de Augmentine o de Orfidal. Con todos los engaños propios de la publicidad, exaltando lo bueno, creándote una necesidad y callándose los efectos adversos.

Lo que me alucina, es que los médicos que han recetado esos millones de opioides no supieran de verdad lo que estaban haciendo. No me lo trago, no señor. Muchos de ellos se debieron dejar la ética en algún aula de medicina de la universidad.

Todo este tema apesta a dinero. La industria farmacéutica se ha cubierto de gloria por pasarse de lista. Sí que es cierto que creo que ellos hacen su trabajo, comercializar y vender sus opioides, pero creo que falta regulación por todos los lados. Regulación y concienciación. Aquí llegas a una farmacia y no te dan un tramadol sin receta, o no deberían.

Es España, pasaran otras cosas, pero no creo que vayamos a tener nunca una epidemia por abuso de opioides.

¿Sabías que los opioides eran medicamentos tan fuertes?

firma paloma sastron toledo

Leave A Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

¡Bienvenido a nuestra farmacia!

No te pierdas nuestros posts más molones y suscríbete a nuestra newsletter.

Holler Box