Las vacunas son la pera limonera y te voy a contar porqué.

En la semana mundial de la vacunación quiero desterrar algunos mitos que no sé cómo a día de hoy se siguen escuchando.

Antes déjame explicarte todo lo que las vacunas han hecho por nosotros. Las vacunas son la herramienta sanitaria más costoeficaz que existe por ahora. Han conseguido disminuir radicalmente enfermedades como meningitis y neumonía (Haemophilus influenzae tipo b), cáncer (Papilomavirus humano), ceguera y encefalitis (sarampión) y daño cerebral mortal (meningitis), entre otras.

Si eres más de números que de letras, aquí van algunos:

  • Durante 2016, 116,5 millones de niños en todo el mundo recibieron tres dosis de vacuna DPT, que protege contra la difteria, el tétanos y la tos ferina. Aun así, sigue habiendo 19 millones de niños sin vacunar. Son muchos niños, todavía nos queda camino por andar.
  • Entre 2000 y 2016 gracias a la vacunación se redujeron las muertes por sarampión un 84%.
  • Solo quedan 3 países, Afganistán, Nigeria y Pakistán, endémicos de polio. Hace 30 años había 125 países infectados de polio. Este dato parece que se nos olvida. A lo mejor deberíamos ver más niños mutilados por la polio para replantearnos las vacunas.

Después de demostrarte cómo las vacunas funcionan vamos a rebatir cada uno de los mitos que se siguen oyendo hoy en día:

  • Las vacunas no son seguras. Las vacunas son medicamentos que tardan de 10 a 20 años en comercializarse. Su control es riguroso. Desde que se sintetiza el principio activo hasta que sale la vacuna al mercado deben pasar por 4 fases de ensayos, cada cual más exigente. En estos ensayos se evalúan la seguridad, eficacia y efectos adversos de los medicamentos. Ningún medicamento que no sea 100% seguro va a salir al mercado. Eso sí, seguro no significa que no vaya a producir reacciones adversas.
    Las reacciones adversas son una cara de la misma moneda, que es el medicamento. Son inherentes a ellos. Por un lado está la acción terapéutica y por el otro las reacciones adversas. Estas reacciones están totalmente controladas y tipificadas. Se hacen ensayos del derecho y del revés para especificar el tipo de reacción adversa que produce el medicamento. Quédate tranquilo, las vacunas son seguras.
  • La inmunización natural es mejor que la vacunación. Demos gracias a la naturaleza por habernos provisto de un sistema inmunológico que nos defiende de los malos. También debemos agradecer a la ciencia todos los avances que hacen que mejore nuestra salud. Existen enfermedades que son demasiado potentes para nuestro sistema inmunológico y no es capaz de combatirlas. Rubeola, sarampión, polio, meningitis, cáncer… Son enfermedades que producen discapacidades y hasta la muerte. Vamos a aprovechar el avance de la ciencia para evitar estas enfermedades.
  • Las vacunas contienen mercurio. El mercurio se utiliza en las vacunas como conservante. No hay evidencia científica de que el mercurio produzca daño cerebral. Aun así, por la alarma social que despertó este hecho, se retiró el tiomersal de las vacunas. Las vacunas solo contienen trazas de derivados del mercurio que es mucho menos peligroso ya que se elimina más rápidamente del organismo.
    Déjame recordarte que cuando comemos pescado estamos ingiriendo pequeñas cantidades de mercurio y no por eso dejamos de consumirlo. Seguimos comiendo pescado porque los beneficios para la salud superan los riesgos de consumir mercurio.
  • La industria farmacéutica se forra a costa de las vacunas. La industria farmacéutica no es un ente maligno. Es una empresa como otra cualquiera. La industria farmacéutica invierte millones de euros en sacar al mercado nuevos medicamentos. Los ensayos que duran de 10 a 20 años los costean ellos solitos. Eso sí, si logran comercializar un medicamento y una vacuna van a querer cobrar por ello. Como cualquier negocio.
    Dicho esto, las vacunas ahorran más dinero de lo que gastan. Me explico: es más barato prevenir que curar. Entre 1994 y 2013, las vacunas han ahorrado 295.000 millones en costes sanitarios directos al evitar las enfermedades contra las que actúan.
  • No me vacuno porque esas enfermedades no están en mi país. Globalización. Cada vez viajamos más y hay más contacto con otros países. Los agentes patógenos no conocen de fronteras y pueden viajar libremente. La inmigración pone a prueba el efecto de grupo de la vacunación. Por ejemplo, se han producido brotes de sarampión en poblaciones no vacunadas de Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, España, Estados Unidos de América, Federación de Rusia, Francia, Grecia, Italia, Reino Unido, Serbia, Suiza y Tayikistán.
  • Me da miedo vacunarme estando embarazada. De hecho, si estás embarazada debes vacunarte de las siguientes vacunas:

    • Vacuna de la gripe. Las mujeres embarazadas son un grupo de riesgo. Vacunándose se protegen ellas mismas y al feto. Se ha asociado la gripe en el primer trimestre del embarazo con malformaciones, aumento del número de abortos y partos prematuros.
    • Vacuna de la tosferina. Se recomienda la administración de esta vacuna por un aumento de su incidencia en los últimos años. Si estás embarazada, desde la semana 27 a la 36 es aconsejable un pinchacito.
    • Vacuna del tétanos y la difteria. En el parto existe riesgo para la madre y el bebé de infectarse por tétanos. Por ese motivo, debe estar vacunada por anterioridad.
  • Las vacunas producen autismo. ¡Por supuesto que no! En 1998, el doctor Andrew Wakefield público en la revista médica The Lancet un estudio en el que asociaba la vacuna triple vírica (sarampión, rubeola y paperas) al autismo. Años después, un juez dictaminó que Wakefield había falseado los datos en su beneficio. Su estudio estaba financiado por asociaciones antivacunas que querían demandar a las farmacéuticas y llevarse un dinerito.
    A este “médico” se le retiro la licencia para ejercer la medicina, The Lancet eliminó el estudio pero el daño ya estaba hecho.
    El problema es que la administración de las vacunas se realiza en la misma época en la que se detecta el autismo. Son tantas las ganas de atribuirle una causa al autismo que las vacunas son las que pagan el pato.

Si tenías alguna duda espero habértela aclarado y si sigues teniendo alguna duda que te ronda por esa cabecita loca, no dudes en consultarme. Duerme tranquilo, las vacunas son seguras.

firma paloma sastron toledo

Fuentes:

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs378/es/
http://www.uchile.cl/portal/investigacion/76032/las-fases-de-los-ensayos-clinicos-de-vacunas-y-medicamentos
Las 100 preguntas del embarazo.

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