Si te digo probiótico… ¿Piensas en yogur? No vas del todo desencaminado… Has oído campanas y no sabes dónde.

¿Flora intestinal? ¿Bacterias buenas? ¿Probiótico? ¿Prebiótico? Sigue leyendo, que yo te lo explico.

A lo mejor tu médico o farmacéutico te ha recomendado que tomaras probióticos mientras estabas tomando antibiótico. ¿Te suena? Ninguno te lo explicó demasiado bien y después de ver el precio… Se te quitaron las ganas de comprarlo. Eso sí, la diarrea o los hongos vaginales, no te los quitó nadie. 

Los probióticos están recomendados en tratamiento combinado (nunca en la misma toma) con antibióticos porque ayudan a repoblar toda la flora sana que ha matado el antibiótico. También potencia el sistema inmunitario para que puedas luchar mejor contra las bacterias. ¿Lección aprendida? 

Aunque hemos empezado el post por el tejado (hablando del uso de los probióticos) vamos a volver a los cimientos para hablar de la flora intestinal. Sin microbiota (flora), no harían falta los probióticos.

El intestino tiene unos 100 billones de bacterias de 500 a 1000 especies diferentes. ¡Estamos invadidos por bacterias! Tranquilo, son bacterias de las buenas, de las que son amigas. 

Se concentran en el intestino, principalmente en el colon (95%), aunque también tenemos en la boca, en la piel o en la vagina.

Estas bacterias nos ayudan a hacer la digestión y a defendernos de bacterias extrañas que nos quieran invadir y provocar una infección. No solo nos defienden por el efecto barrera, también son capaces de activar el sistema inmunitario. 

¿Por qué es importante que esta barrera se mantenga en buen estado? Porque el aparato digestivo es una gran puerta de entrada a numerosas bacterias que ingerimos en la dieta. Abres la compuerta (la boca) y se meten hasta la cocina.

La microbiota se adquiere justo después del nacimiento y a los dos años de edad la flora ya es definitiva. 

¿Sabías que las bacterias encontradas en las heces de hermanos gemelos son más parecidas que las encontradas en un pareja que convive bajo el mismo techo?

Es probable que la microbiota de cada individuo venga escrita en sus propios genes.

Hablando de genes… Las bacterias tienen 100 veces más genes que los humanos y el cuerpo humano tiene más bacterias que células humanas. Por lo tanto, si se analizase el metagenoma humano (conjunto de genes de la microbiota) se podría extraer información valiosa que se aplicaría a la cura de enfermedades.

Por desgracia, hay momentos en la vida en que la flora intestinal se puede ver alterada. Esta alteración llamada disbiosis puede estar provocada por diferentes situaciones:

  • Estrés.
  • Cambios en la alimentación o dietas inadecuadas.
  • Envejecimiento.
  • Tratamiento con antibióticos. 
  • Enfermedades intestinales.

Es aquí, cuando entran en juego los probióticos. Los probióticos son microorganismos vivos que en cantidades adecuadas generan un beneficio a la persona que lo consume.

¿PrObiótico o prEbiótico?

Son cosas diferentes que al mismo tiempo están relacionadas. Ambos mejoran la salud intestinal pero lo hacen de distinta manera. Los probióticos son bacterias beneficiosas y los prebióticos son sustancias no digeribles que estimulan el crecimiento bacteriano. O lo que es lo mismo: los prebióticos son la comida de los probióticos.

La combinación de prebióticos y probióticos se denomina simbiótico porque se benefician el uno del otro. 

Aunque generalmente llamemos a todo probiótico, en el fondo queremos decir simbiótico. Muchos preparados comerciales ya incluyen está combinación. 

¿Cuándo es recomendable tomar probióticos?

En cualquier situación en la que haya un alteración de la función intestinal:

  • Diarreas de todo tipo: infecciosa, vírica, del viajero, producida por radioterapia o por tratamientos antibióticos.
  • Estreñimiento, flatulencias, dolor  y distensión abdominal.
  • Malas (pesadas) digestiones.
  • Síndrome del intestino irritable.
  • Malabsorcion de la lactosa.
  • Enfermedades intestinales autoinmunes como la colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn.
  • Síndrome del intestino irritable.
  • Tratamiento para la erradicación de Helicobacter pylori.

Como hemos dicho anteriormente, nuestro cuerpo está repleto de bacterias (boca, vagina, piel…). Por lo tanto los probióticos serán también útiles donde haya alteración de la flora. 

Se puede administrar en el caso de hongos en la boca o candidiasis vaginal. En el momento que  afloran los hongos, suele haber detrás una desequilibrio en nuestra flora que hay que tratar. 

Por ultimo, recordarte que los probióticos siempre han de consumirse en tomas separadas dos horas del antibiótico o con el estómago vacío.

firma paloma sastron toledo

http://www.redalyc.org/html/3092/309238517008/http://www.redalyc.org/html/3092/309238517001/

http://www.redalyc.org/html/3092/309238517008/

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