Nadie quiere hablar de cáncer. N-A-D-I-E.

Parece que sí, que ya nos hemos hecho a la idea de convivir con el cáncer, pero no.

Es “el que no debe ser nombrado”. Por desgracia, hablo desde la experiencia. El cáncer nos da miedo. Es un “ente” que se ha llevado y llevará a personas queridas, cuando no les tocaba. Por eso, no nos gusta ni un pelo.

¿Sabías que la mejor forma de superar tus miedos es enfrentándote a ellos? Y si no, que se lo digan a Batman. El símbolo de Batman es un murciélago, su mayor miedo. De pequeño se cayó a un pozo de donde salieron cientos de murciélagos. En vez de vivir asustado toda su vida, hizo de su miedo su símbolo.

Cada uno responde al miedo como puede. Ahí no me voy a meter.

Lo que sí podemos hacer cada uno de nosotros es intentar reducir a cero los factores de riesgo que ya sabemos que producen cáncer. Que puedes ser fumador toda la vida y morirte de viejo, sí. También aumentas mucho las probabilidades de padecer cáncer de pulmón.

PREVENIR ES VIVIR

Al menos un tercio de todos los casos de cáncer pueden prevenirse. Yo voy a poner todo de mi parte para prevenirlo, ¿y tú?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) estos son los factores de riesgo que debemos evitar. Todos y cada uno de ellos han sido comprobados por producir cáncer.

Tabaco

Creo que ya sabías que, FUMAR MATA. Mata de distintas maneras: haciéndote dependiente, quitándote ese dinero que tanto te cuesta ganar, molestando a la gente de tu alrededor que no fuma… Pero sobre todo, quitándote la salud.

Dejar de fumar es difícil, no lo niego. Más difícil es superar un cáncer.

El tabaquismo es el factor de riesgo evitable que por sí solo provoca más muertes por cáncer en todo el mundo, ya que provoca aproximadamente el 22% de las muertes anuales por esa causa. En 2004 se atribuyeron al tabaquismo 1,6 millones de los 7,4 millones de muertes por cáncer.

El humo de tabaco provoca muchos tipos de cáncer: pulmón, esófago, laringe (cuerdas vocales), boca, garganta, riñón, vejiga, páncreas, estómago y cuello del útero. Alrededor del 70% de la carga de cáncer de pulmón puede achacarse al tabaquismo como única causa.

Se ha demostrado que los fumadores pasivos que inhalan humo de los cigarrillos ajenos también pueden padecer cáncer de pulmón.

Tú eliges.

Alimentación

Hace unos años la OMS advirtió de la carcinogenicidad de la carne roja y carne procesada y nos echamos las manos a la cabeza. ¡Ya no podemos comernos ni un filete tranquilos!

Te lo puedes comer, no te preocupes. Lo que no deberías hacer es convertirlo en costumbre.

El consumo de carne roja (res, ternera, cerdo, cordero, caballo y cabra) y carne procesada (a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado, u otros procesos para mejorar su sabor o su conservación) se han asociado al cáncer colonorectal.

Este tipo de alimentos también son factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares y obesidad. La grasa, el sodio y los tratamientos para conservar la carne son los culpables de que la carne roja y procesada estén en la lista negra.

El sobrepeso y la obesidad también se relacionan con muchos tipos de cáncer, como el de esófago, colon y recto, mama, endometrio y riñón. La alimentación es clave para mantenernos sanos como los manzanos. Las dietas ricas en frutas y hortalizas tienen un efecto antioxidante y protector frente a muchas enfermedades, entre ellos, muchos tipos de cáncer.

La alimentación junto con el desarrollo de actividad física diaria sería el combo ganador. La actividad física reduce el riesgo de hipertensión, cardiopatía coronaria, accidente cerebrovascular, diabetes, cáncer de mama y de colon, depresión y caídas. Además mejora la salud ósea y funcional. Obviamente, es un regulador perfecto del control del peso.

Consumo de alcohol

Como ya te conté en este post, bebemos demasiado alcohol. Ni el alcohol es digestivo, ni la cerveza te hidrata después de hacer deporte, ni una copita de vino en la comida es necesaria. Lo siento, pero no.

El consumo de alcohol es un factor de riesgo para muchos tipos de cáncer, como los de boca, faringe, laringe, esófago, hígado, colon y recto, y mama. Obviamente el riesgo de padecer cáncer aumenta directamente con la cantidad consumida de alcohol. Si, además de ser bebedor habitual, eres fumador, agárrate que vienen curvas. El riesgo de padecer cualquier tipo de cáncer se dispara.

Infecciones

Las bacterias, los parásitos y los virus son la causa de casi el 22% de las muertes por cáncer en los países en desarrollo y el 6% en los países industrializados. Las hepatitis virales B y C provocan cáncer de hígado y la infección por el virus del papiloma humano, cáncer del cuello del útero. La bacteria Helicobacter pylori, esa tan resistente que te produce dolores de estómago y que se erradica con una bomba de antibióticos, aumenta el riesgo de cáncer de estómago.

Si hablamos de parásitos en algunos países, la esquistosomiasis parasitaria (provocada por trematodos del género Schistosoma) aumenta el riesgo de contraer cáncer de vejiga. En otros, el trematodo del hígado aumenta el riesgo de colangiocarcinoma de las vías biliares.

Por eso, debemos hacer un buen uso de los antibióticos. Debemos utilizarlos solo cuando el médico lo indique y sean necesarios. Si abusamos de ellos, a la larga, estaremos echando piedras contra nuestro tejado.

Como no, la vacunación es una de nuestras mejores herramientas. Si hay algún antivacunas en la sala, que sepa que no hay ningún estudio científico que diga que las vacunas son contraproducentes. Sin embargo, sí existen millones que explican su efectividad.

Contaminación ambiental

Ya sabemos que el humo que desprenden los coches es tóxico.

¿Sabías que la contaminación ambiental del aire, el agua y el suelo por productos químicos carcinógenos causa entre el 1% y el 4% de todos los casos de cáncer ?

En Bangladesh, entre el 5% y el 10% de las muertes por cáncer en una región contaminada por arsénico fueron atribuibles a la exposición a esa sustancia.

En Asia está bastante extendido el uso de fuegos de carbón como calefacción. La contaminación del aire de interiores por fuegos de carbón domésticos causa aproximadamente el 1,5% de todas las muertes por cáncer.

En este apartado podemos incluir a las dioxinas. Las dioxinas son compuestos químicos que son contaminantes ambientales persistentes (COP). Estas dioxinas son subproductos no deseados de numerosos procesos de fabricación tales como la fundición, el blanqueo de la pasta de papel con cloro o la fabricación de algunos herbicidas y plaguicidas. De forma natural e inevitable se pueden producir en erupciones volcánicas e incendios forestales.

El problemón de las dioxinas radica en que se acumulan en la cadena alimentaria, principalmente en el tejido adiposo de los animales. Su semivida en el organismo oscila entre 7 y 11 años. ¡Sí que son persistentes, sí!

Las dioxinas tienen elevada toxicidad y pueden provocar problemas de reproducción y desarrollo, afectar el sistema inmunitario, interferir con hormonas y, de ese modo, causar cáncer. La exposición prolongada se ha relacionado con alteraciones inmunitarias, del sistema nervioso en desarrollo, del sistema endocrino y de la función reproductora.

Radiaciones

Después de la bomba atómica se vio claro que las radiaciones ionizantes son carcinogénicas para el hombre. Estas radiaciones pueden provocar leucemia y varios tumores sólidos, y los riesgos son mayores cuanto más joven es la persona expuesta.

La radiología es un método indispensable de diagnóstico y terapia, pero debe prescribirse en los casos oportunos y realizarse correctamente. Así conseguiremos mínimas dosis de radiación y solo nos quedaremos con los beneficios de este método diagnóstico.

¡Qué decir de la radiación ultravioleta! En el año 2000 se diagnosticaron en el mundo más de 200.000 casos de melanoma y se produjeron 65.000 muertes asociadas a este tipo de cáncer.

El solárium o camas de rayos UVA están clasificados como carcinógenos para el ser humano por su asociación con los cánceres oculares y de piel melanocíticos. Así que ni te acerques a ellos. Más vale estar sano que moreno y te lo dice alguien que es como Cásper en invierno.

Protégete del sol todo el año con factores de protección altos (SPF mayor que 30). En verano, olvídate del “vuelta y vuelta” en la piscina/playa. No hay que tenerle miedo al sol, solo protegerse de él y renovarse la crema del sol cada 2 horas. ¡No te pido más!

En tu mano está evitar muchos de estos factores de riesgo.

¡Deja de fumar y come mejor, tu cuerpo te lo agradecerá!

firma paloma sastron toledo

Fuentes:

Organización Mundial de la Salud:

http://www.who.int/cancer/prevention/es/

http://www.who.int/cancer/country-profiles/esp_es.pdf?ua=1

http://www.who.int/features/qa/cancer-red-meat/es/

http://www.who.int/dietphysicalactivity/pa/es/

Imágenes:
via GIPH
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